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JAZZ DE TODOS LOS COLORES

JAZZ DE TODOS LOS COLORES

JAZZMADRID, la cita imprescindible del otoño, mantiene su apuesta por la música de la diversidad.

Un centenar de conciertos, cine, actividades para niños, masterclass y conferencias, del 6 al 30 de noviembre.


El jazz en Madrid sigue avanzando con paso decidido y firme, a través de una nueva edición del festival JAZZMADRID. Entre el 6 y el 30 de noviembre, los aficionados volverán a tener una cita con una apretada agenda musical que ofrece aproximadamente un centenar de conciertos a cargo de varias de las más destacadas figuras de la escena jazzística actual y de siempre: Billy Cobham, Stacey Kent, Art Ensemble of Chicago, Regina Carter, Ximo Tébar, Mulatu Astatke, Pablo Martín Caminero y Nils Petter Molvaer, entre otros.

Un espléndido muestrario jazzístico y un cartel de contenidos muy abiertos es lo que ha confeccionado el Ayuntamiento de Madrid para esta nueva edición del festival JAZZMADRID, convertido en el certamen de mayor envergadura entre los de su categoría. El encuentro, que se desarrolla entre el 6 y el 30 de noviembre, contiene como siempre varios apartados, determinados por su función y contenidos: uno, que podríamos definir como oficial; otro dedicado a los jazzistas más recientes y aventureros; otro a la cita con los músicos de ámbito local, y el último para el solaz de los trasnochadores en los clubes de la ciudad.

La música en vivo crece en proporción inversa a la crisis de la industria discográfica y los festivales de jazz proliferan en los últimos años, acercándonos a las realidades locales de este estilo y fijando citas con las figuras internacionales. Durante el mes próximo de noviembre, el jazz vuelve a quedarse en Madrid. De nuevo, el Festival Internacional de Jazz de Madrid, JAZZMADRID, tomará calles y recintos de la capital, los impregnará de colores y alborotará sus rincones más emblemáticos, a través de un centenar de conciertos y muy diversas actividades complementarias relacionadas con el jazz.

Madrid en el mapa del jazz europeo

Un espléndido muestrario jazzístico y un cartel de contenidos muy abiertos es lo que ha confeccionado el Ayuntamiento de Madrid para esta nueva edición del festival JAZZMADRID, convertido en el certamen de mayor envergadura entre los de su categoría. El encuentro, que se desarrolla entre el 6 y el 30 de noviembre, contiene como siempre varios apartados, determinados por su función y contenidos: uno, que podríamos definir como oficial; otro dedicado a los jazzistas más recientes y aventureros; otro a la cita con los músicos de ámbito local, y el último para el solaz de los trasnochadores en los clubes de la ciudad.

La oferta es de lo más plural y su novedad principal radica en desarrollar un cartel que, por volumen y contenidos, sigue situando a Madrid en el mapa del jazz europeo, codo con codo con citas tan veteranas y enjundiosas como las de Umbría en Italia, Montreux en Suiza, o el Jazzaldia de San Sebastián. Un festival de ciudad y para la ciudad cuyo desarrollo volverá a producirse en diferentes espacios escénicos de Madrid, si bien sus centros neurálgicos serán, como ya sucedió el año pasado, los escenarios del Teatro Fernán Gómez y Conde Duque, y a ambos cabe añadir ahora el de CentroCentro.

Jazz para todos

Un espléndido muestrario jazzístico y un cartel de contenidos muy abiertos es lo que ha confeccionado el Ayuntamiento de Madrid para esta nueva edición del festival JAZZMADRID, convertido en el certamen de mayor envergadura entre los de su categoría. El encuentro, que se desarrolla entre el 6 y el 30 de noviembre, contiene como siempre varios apartados, determinados por su función y contenidos: uno, que podríamos definir como oficial; otro dedicado a los jazzistas más recientes y aventureros; otro a la cita con los músicos de ámbito local, y el último para el solaz de los trasnochadores en los clubes de la ciudad.

De ese modo, mientras en estos espacios se degusta jazz de ámbito y destino internacionales como el que pueden elaborar Michel Camilo, David Murray con Saul Williams, Stefano Bollani, John Surman, Kinga Glyk, Jim Black o Mary Halvorson, en circuitos como los del Festival de Jazz de Ciudad Lineal, en “Jazz en los Distritos” o en el Círculo de Bellas Artes -los tres, estrechos colaboradores desde el pasado año de esta gran cita-, sus responsables quedan a cargo de diferentes programas en los que se concentrará lo mejor de “nuestra casa”, y ejemplo de ello son las actuaciones del pianista Moisés P. Sánchez, el guitarrista Rycardo Moreno o el armonicista Antonio Serrano, entre otros.

Sorpresas aventureras e instrumentistas gigantes

Un espléndido muestrario jazzístico y un cartel de contenidos muy abiertos es lo que ha confeccionado el Ayuntamiento de Madrid para esta nueva edición del festival JAZZMADRID, convertido en el certamen de mayor envergadura entre los de su categoría. El encuentro, que se desarrolla entre el 6 y el 30 de noviembre, contiene como siempre varios apartados, determinados por su función y contenidos: uno, que podríamos definir como oficial; otro dedicado a los jazzistas más recientes y aventureros; otro a la cita con los músicos de ámbito local, y el último para el solaz de los trasnochadores en los clubes de la ciudad.

Volviendo, sin embargo, a Fernán Gómez, Conde Duque y CentroCentro, sedes todas donde se desarrolla la sección oficial de JAZZMADRID, es interesante avanzar que esta programación reserva sorpresas de incontestable contenido fronterizo, o si se desea aventurero, en comparecencias de artistas y grupos como Tigran Hamasyan, Adam Baldych & Helge Lien, Brigada Bravo-Díaz, Baptiste Trotignont & Minino Garay, además de las ya mencionadas de Nils Petter Molvaer, Jim Black, el Ensemble Calliopée, Mary Halvorson, Art Ensemble of Chicago o Stefano Bollani.

Eclecticismo y world jazz

Un espléndido muestrario jazzístico y un cartel de contenidos muy abiertos es lo que ha confeccionado el Ayuntamiento de Madrid para esta nueva edición del festival JAZZMADRID, convertido en el certamen de mayor envergadura entre los de su categoría. El encuentro, que se desarrolla entre el 6 y el 30 de noviembre, contiene como siempre varios apartados, determinados por su función y contenidos: uno, que podríamos definir como oficial; otro dedicado a los jazzistas más recientes y aventureros; otro a la cita con los músicos de ámbito local, y el último para el solaz de los trasnochadores en los clubes de la ciudad.

La vocación estrictamente ecléctica que inspira este ciclo se hace evidente en los conciertos que protagonizan las cantantes Robin McKelle, Mariola Membrives, ALA.NI o Noa Lur, la última inscrita en una nueva sección del festival que quiere atender a la educación musical, especialmente jazzística, de los niños. Y aun queda espacio en el programa para que algunos creadores pertenecientes a ese modelo de jazz que viste de libertad sonora la música popular de cualquier rincón del planeta, expresen sus más recientes inquietudes. Una ocasión única para comprobar la calidad de las estampas flamencas que adornan la música de la cantante Mariola Membrives y la del proyecto “Flamenco Standards” del contrabajista Pablo Martín Caminero; la mediterránea del guitarrista Ximo Tébar; las africanas del vibrafonista etíope Mulatu Astatke, o la armenia del pianista Tigran Hamasyan.

Clasicismo: jazz moderno de siempre

Un espléndido muestrario jazzístico y un cartel de contenidos muy abiertos es lo que ha confeccionado el Ayuntamiento de Madrid para esta nueva edición del festival JAZZMADRID, convertido en el certamen de mayor envergadura entre los de su categoría. El encuentro, que se desarrolla entre el 6 y el 30 de noviembre, contiene como siempre varios apartados, determinados por su función y contenidos: uno, que podríamos definir como oficial; otro dedicado a los jazzistas más recientes y aventureros; otro a la cita con los músicos de ámbito local, y el último para el solaz de los trasnochadores en los clubes de la ciudad.

Sin embargo, puestos a degustar el sabor sonoro del mensaje del clasicismo en el jazz, lo mejor es acudir a conciertos como los de los pianistas Michel Camilo y Stefano Bollani, el contrabajista Ron Carter, la cantante Regina Carter, el violinista Raúl Márquez o el baterista Billy Cobham, todos elaborando un jazz moderno de cualquier época. Misma filosofía, idéntica intención que la que impregna la música con la que las escuelas de Madrid enseñan a nuestras estrellas del mañana, componentes en estos momentos de las Big Bands de los Conservatorios de Arturo Soria y Amaniel y de la Escuela de Música Creativa, las tres presentes también en esta sección oficial de la programación de JAZZMADRID.

Divas del jazz y emergentes

Algunos nombres ya se mencionaron, Stacey Kent, Regina Carter, Robin McKelle, O Sister!, ALA.NI, Noa Lur, Mary Halvorson o Mariola Membrives, por ejemplo. Sin embargo, la importancia de la bajista polaca Kinga Glyk, que ahora nos visita al frente de su trío, es tan singular que merece capítulo aparte.

Por sí misma, su presencia resume a la perfección la intención con la que nació este apartado; esencialmente, que el jazz hecho por mujeres no siguiese pasando por los festivales sin dejar otro rastro que el de un apunte frívolo.

La casa del blues

Un espléndido muestrario jazzístico y un cartel de contenidos muy abiertos es lo que ha confeccionado el Ayuntamiento de Madrid para esta nueva edición del festival JAZZMADRID, convertido en el certamen de mayor envergadura entre los de su categoría. El encuentro, que se desarrolla entre el 6 y el 30 de noviembre, contiene como siempre varios apartados, determinados por su función y contenidos: uno, que podríamos definir como oficial; otro dedicado a los jazzistas más recientes y aventureros; otro a la cita con los músicos de ámbito local, y el último para el solaz de los trasnochadores en los clubes de la ciudad.

Hay pocos estilos en la música popular que hayan alcanzado la edad y el calado del blues, y, sin embargo -pese a ser el paradigma de una música que a todos gusta-, no suele tener casa propia y encuentra refugio natural en toda clase de programas de jazz. Desde el arranque de JAZZMADRID, el blues es parte de su programación, y en esta ocasión no iba a ser diferente. Vienen por ello el trío del guitarrista y cantante estadounidense Corey Harris, y la Troublemaker Blues Review, de Miguel Ángel Hernando “Lichis”.

Nuestro jazz

Un espléndido muestrario jazzístico y un cartel de contenidos muy abiertos es lo que ha confeccionado el Ayuntamiento de Madrid para esta nueva edición del festival JAZZMADRID, convertido en el certamen de mayor envergadura entre los de su categoría. El encuentro, que se desarrolla entre el 6 y el 30 de noviembre, contiene como siempre varios apartados, determinados por su función y contenidos: uno, que podríamos definir como oficial; otro dedicado a los jazzistas más recientes y aventureros; otro a la cita con los músicos de ámbito local, y el último para el solaz de los trasnochadores en los clubes de la ciudad.

Una propuesta local de blues que confraterniza en JAZZMADRID con las del jazz, que, en esta edición, ha querido hacer una apuesta muy clara por diferentes artistas, llevándolos hasta el teatro Fernán Gómez, un aforo, en fin, mayor del que acostumbran a frecuentar. Allí estarán, por ejemplo, la formación músico-vocal O Sister!, con cierta tradición, a estas alturas, en comparecer en este auditorio, y el guitarrista Ximo Tébar, que, además, cerrará el festival a modo de declaración de intenciones, como sucediese el pasado año con Jorge Pardo y, aún, el anterior con Javier Colina.

Jazz local defendido por esta muestra, cuya oferta completan los conciertos de la Brigada Bravo-Díaz, el violinista Raúl Márquez homenajeando a Stephane Grappelli, las ya mencionadas cantantes Mariola Membrives y Noa Lur, el bajista Pepe Bao, Patáx, el contrabajista Pablo Martín Caminero al frente del proyecto “Flamenco Standards”, los dos grupos en Residencia en Conde Duque, AgusFulka y Monodrama, y la Madrid Hot Jazz Band, que es una formación de paseo -una marching band- que adornará la ciudad en momentos puntuales.

El apéndice del Instituto francés

Un espléndido muestrario jazzístico y un cartel de contenidos muy abiertos es lo que ha confeccionado el Ayuntamiento de Madrid para esta nueva edición del festival JAZZMADRID, convertido en el certamen de mayor envergadura entre los de su categoría. El encuentro, que se desarrolla entre el 6 y el 30 de noviembre, contiene como siempre varios apartados, determinados por su función y contenidos: uno, que podríamos definir como oficial; otro dedicado a los jazzistas más recientes y aventureros; otro a la cita con los músicos de ámbito local, y el último para el solaz de los trasnochadores en los clubes de la ciudad.

La oferta musical no concluye, sin embargo, porque en el capítulo de colaboraciones, todavía hay que hablar de la comparecencia en el Instituto Francés del dúo formado por el pianista Baptiste Trotignont y el percusionista argentino, afincado en París, Minino Garay.

Apretada agenda de actividades paralelas

Así es, en esencia, el cartel de la nueva edición de JAZZMADRID, que, además de disponer de un carácter cambiante y vivo, localiza hechos diferenciales en la celebración de varias conferencias pronunciadas por diferentes profesionales y estudiosos del jazz; una masterclass impartida por Pablo Martín Caminero y un ciclo cinematográfico dedicado al realizador Woody Allen.

Apegado al paisaje de Madrid

Un espléndido muestrario jazzístico y un cartel de contenidos muy abiertos es lo que ha confeccionado el Ayuntamiento de Madrid para esta nueva edición del festival JAZZMADRID, convertido en el certamen de mayor envergadura entre los de su categoría. El encuentro, que se desarrolla entre el 6 y el 30 de noviembre, contiene como siempre varios apartados, determinados por su función y contenidos: uno, que podríamos definir como oficial; otro dedicado a los jazzistas más recientes y aventureros; otro a la cita con los músicos de ámbito local, y el último para el solaz de los trasnochadores en los clubes de la ciudad.

Con este alambique sonoro, JAZZMADRID vuelve a configurarse, nuevamente, como uno de los mejores certámenes subalpinos que el jazz es capaz de producir. Y, con todo, lo más importante acaso sea que se trata de un festival apegado al terreno que ocupa y que, seguro, no podría conocer desarrollo igual en otra parte.

Madrid y el jazz caminan tan unidos que, cuando alguna vez ha faltado el segundo, la ciudad pierde el perfil sonoro que viene caracterizándole de tiempo. El jazz aquí es música para el paisaje y no de paisaje. Música bien apegada a la realidad, música para la razón, para la inteligencia.

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