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El sobrecogedor discurso saxofonístico de John Surman

El sobrecogedor discurso saxofonístico de John Surman

El músico británico se presentó en Conde Duque al frente de su trío.

En el Fernán Gómez, los músicos de la Amaniel Big Band volvieron a demostrar, un año más, su amplio conocimiento de la historia del jazz.


Era muy difícil no acertar con él. Sobre el programa de la presente edición de JAZZMADRID gravitaba el presagio de un concierto singular, y eso fue lo que nos dio el saxofonista y clarinetista británico John Surman. El músico más inteligente de un modelo jazzístico alérgico al cauce oficial, convocó a una numerosa afición para penetrar en las entrañas de sus últimos argumentos -que siguen siendo los de origen, pero también los de destino-, despojarlos de disfraces aparentes y mostrarnos esos recovecos que, hace años, le granjearon una posición aventajada en el catálogo de raros iconoclastas de la fonográfica alemana ECM.

La música como ensueño melancólico

Surman, cuando niño, creció musicalmente cantando en la coral de una iglesia, y esa influencia se hace notar en su música. Destaca en ella siempre una sonoridad de ensueño melancólico que privilegia la improvisación de sus solos -ya estén resueltos éstos en clarinete bajo, saxo barítono o soprano- sobre los reiterativos acentos de la quejumbrosa base rítmica que suministraban los otros dos componentes de su trío: Nelson Ayres desde el piano, y Rob Waring en el vibráfono.

El grupo estrenaba álbum. Se llama “Invisible threads” y la plástica de sus composiciones está asentada en la libertad expresiva más asombrosa, que es la única identidad jazzística cierta. John Surman es un instrumentista con recursos inacabables e imaginación desbordada. Es contenido y arrollador, impetuoso y reflexivo a su antojo. Y, en él, el instinto melódico y la voluntad artística se ayuntan de forma natural.

Ecos de John Taylor

Rob Waring, por su parte, posee en el vibráfono un lenguaje muy abierto e imaginativo, y, finalmente, desde el piano, Nelson Ayres demuestra ser un catalizador feliz de las culturas musicales de nuestro tiempo. En su alambique sonoro además, nos pareció que esta vez hervía la música envolvente del desaparecido pianista John Taylor, colaborador y amigo personal de John Surman. Su fraseo sonó en todo momento más como color que como latido, y el detalle supuso un desafío muy bien entendido.

Amaniel Big Band

Lección de historia con la Amaniel Big Band en Fernán Gómez

Un poco más tarde, a través del concierto de la Amaniel Big Band en el teatro Fernán Gómez, se pudo comprobar que sigue habiendo una estatura creativa en franca progresión entre nuestros músicos más jóvenes.

La formación nació en 2011, gracias a la iniciativa de uno de los profesores del conservatorio Amaniel, Juan Carlos López Fernández, que ofició como director orquestal y pianista, y la exhibición de los valores técnicos de sus componentes –y todos demostraron suficientes- no fue el único calibre de su medida. La búsqueda de rincones expresivos, distintos y personales, en diferentes repertorios, fue la vara para medir su obra incipiente.

Este concierto representó un valeroso ejercicio de independencia por parte de cada uno de los veinte integrantes de esta big band. Y, por encima de todo, la continuación de una colaboración con el Conservatorio de Amaniel que, es de esperar, siga ofreciendo en adelante fructíferas vinculaciones con JAZZMADRID.

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