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Hondura y festejo en la clausura de JAZZMADRID

Hondura y festejo en la clausura de JAZZMADRID

El teatro Fernán Gómez albergó la presentación de “Con alma & United”, la última realización discográfica del guitarrista Ximo Tébar.

Antes, en Conde Duque, el contrabajista Pablo Martín Caminero desveló los contenidos del reciente proyecto “Flamenco Standards”.


Casi desde su nacimiento, el experimentalismo musical en torno al jazz no ha cesado. En ello va la evolución del estilo. Hoy, y entre nosotros, esta actividad experimental tiene uno de sus máximos exponentes en el contrabajista Pablo Martín Caminero. La escena carece de secretos para este músico alavés. Su contrabajo viene de la música clásica, de la regia tradición de Viena, pero se ha integrado a la perfección en el jazz. Y también en el flamenco.

Sus conciertos y discos con el guitarrista Gerardo Núñez o con la cantaora Carmen Linares revelaron a un intérprete de enorme talento. Y en lo que a formaciones de estricta dinámica jazzística concierne, hay que decir que Pablo ha pasado por los grupos de Chano Domínguez, de Jorge Pardo y de Abe Rábade, entre otros muchos. Desde anoche, viaja con un proyecto llamado “Flamenco Standards” en el que comparte protagonismo con el guitarrista Rycardo Moreno, el trompetista Enrique Rodríguez “Enriquito”, y el baterista Marc Miralta.

Flamenco Standards

Aventura en libertad

La primera parte de este concierto en Conde Duque fue un encendido homenaje a la aventura de entenderse en libertad. Pablo tiene una clara impronta romántica en su fraseo pleno de temperamento flamenco; tiene clase, sabiduría. Se apresta en el pizzicato de su instrumento y deja que la música fluya, presa de los movimientos espasmódicos que sugiere, hasta el límite.

Un acalambramiento rabioso también es posible cuando Enriquito toca los cielos abordando espacios en solitario con su trompeta. Todo cuanto hace este músico está tocado por la gracia del protagonismo natural. No hay exhibicionismo en ello, solo talento. Y del resto de músicos se puede -y debe- decir lo mismo. Todos rozan la perfección cuando abordan la interpretación de títulos como  “La Leyenda del tiempo”, “Las Alegrías del Río de la Plata” o cualquiera de los que ahora componen este “Libro de Estándares” que ayer se presentaba en Conde Duque.

La idea era poner el primer ladrillo en la construcción de un cancionero genuinamente español, de características muy similares al songbook con el que los estadounidenses siguen conquistando el mundo, y el proyecto adquirió forma en la escena. Pablo está convencido de que este trabajo seguirá adelante y traerá consigo más entregas, ayudando a mostrarle a la afición la riqueza y la gran variedad de formas que puede adoptar nuestro jazz.

Sabia dirección musical

Todas las piezas sonaron rematadamente bien con los sabios arreglos concebidos por estos cuatro músicos que, con la lección bien aprendida, se dedicaron con mayor entrega a improvisar sobre los originales. Y llegaron “Lo bueno y lo malo”, de Ray Heredia” y “Crónica de una muerte en Granada”, y Pablo Martín Caminero se puso atómico. Composiciones con fibra adornadas con el admirable oficio de Marc Miralta en la batería, y el espléndido pespunte guitarrístico del imaginativo Rycardo Moreno.

Dueños de un compás arrebatador y un duende a primera sangre, la música que han elegido estos cuatro intérpretes es inmediatamente cautivadora y de una fortaleza y una solidez arrebatadoras. En adelante, nada debería impedir que este catálogo pase a ser considerado uno de los grandes pilares del jazz que se hace entre nosotros. Por derecho. Por justicia.

Ximo Tébar en Fernán Gómez

Las sonoridades más tórridas se sucedieron, poco después, en el teatro Fernán Gómez con el concierto ofrecido por el grupo de Ximo Tébar, en el que este guitarrista presentaba su último disco “Con alma & United”. Este avezado creador valenciano volvía a Madrid para dar una íntima lección de latinidad en una atmósfera acogedora y con un público entregado y expectante.

Todo ayudaba. Ayudaba el recuerdo que trae “Con alma & United” de todos esos trabajos que comenzaron con “Son Mediterráneo”, en 1995, y concluían hasta hace muy poco en “Soleo”, de 2016. Ayudaban, por supuesto, un puñado de composiciones muy inspiradas, y ayudaba finalmente una elocuencia instrumental por parte de Ximo realmente encomiable.

Y el asunto sonó espléndidamente bien, con una eficacísima sección rítmica en la que brillaron, sobre todo, el piano de Will Martz, y la batería de Nathaniel Townsley, vigilante este último, durante años, de los modos de Joe Zawinul y Richard Bona. Cerrado y sonoro aplauso a la trayectoria de Ximo Tébar, cuya guitarra sigue imponiéndose por derecho propio por encima de la de cualquier paisano. Bienvenido, nuevamente, a Madrid, maestro.

De nuevo, una edición afortunada

Con Ximo Tébar volvió a cerrarse anoche otra convocatoria feliz de JAZZMADRID. Hasta dos decenas largas de conciertos excepcionales justificarían su programación por completo. Avishai Cohen, Kinga Glyck, Mary Halvorson, el dúo Jim Black & Elias Stemeseder, Tigran Hamasyan, Nils Petter Molvaer o Regina Carter son solo algunas de ellas. Todas fueron convocatorias de mucha sustancia y comprometidas con el avance del jazz.

Los recitales vibrantes del etíope Mulatu Astatke y del pianista dominicano Michel Camilo han sido otra de las grandes apuestas -muy atinadas ambas- de la muestra. Y muy agradecible fue la fiesta que organizaron sobre en la escena dos tercetos: el del clarinetista y saxofonista John Surman y el del bluesista Corey Harris. En este capítulo del blues no es posible dejar de destacar que se han echado en falta algunas ofertas más de este estilo, así que se toma buena nota de ello para, en próximas ocasiones, aumentar nuevamente, si es posible y hay artistas disponibles, la cuota.

El espléndido nivel de nuestros músicos

En el apartado local, las presentaciones de Mariola Membrives, O’ sister! y las de anoche de Flamenco Standards y Ximo Tébar, alcanzaron en diversos momentos enormes niveles de expresividad. Y el homenaje a Stephane Grappelli, de Raúl Márquez, fue emocionante también, por la singularidad de los arreglos concebidos.

Sin embargo, sobre todo, hay que destacar que en este ciclo han estado incluidos los conciertos más rotundos de la convocatoria; el del dúo formado por el saxofonista tenor David Murray y el vocalista Saul Williams, y el de la veterana agrupación Art Ensemble of Chicago. Ambos han sido dos perlas artísticas para anotar en nuestras biografías y el último, especialmente, una sesión privilegiada, que posiblemente por la edad de los integrantes del grupo, no volverá a repetirse. Fue, además, este del Art Ensemble of Chicago una magnífica fiesta de apertura para el festival, en todos los órdenes.

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