Cuando faltan los adjetivos

Cuando faltan los adjetivos

JAZZMADRID recibió anoche en el Fernán Gómez, al trío de la cantante Mina Agossi, con un preámbulo muy especial: un concierto a piano solo de Giovanni Guidi.


Dos caras diferentes del jazz más actual se presentaron en sesión doble ayer en la sala Guirau del teatro Fernán Gómez. Giovanni Guidi pudo estremecer con su continuum a piano solo compuesto de composiciones propias y ajenas, pero Mina Agossi sedujo con su poderío vocal, como lo hizo en visita al «Jazz del Siglo XXI», durante el desarrollo de la edición de 2006 del festival de jazz de Vitoria.

Una experiencia viva, sútil

A Mina Agossi tres faros como Archie Sheep, Sheila Jordan y Jeanne Lee, tres potentes criaturas del jazz situado en las esquinas del individualismo, le regalaron su soberbia luz en los inicios de su carrera. Y, al igual que esta gente, la cantante vive el jazz moderno como una experiencia viva, azarosa y sutil.

Por el camino -viviendo en Níger, Marruecos, Costa de Marfil, España y Francia-, Mina fue recogiendo colores, y, por eso, en su concepción del jazz palpita el blues, el swing de Nueva Orleáns, el pop y, tal como anoche se apreció en el arranque de su recital, hasta el bolero.

Un trío sin contrabajo

El terceto sigue siendo su fórmula expresiva mejor, pero ahora, a diferencia de antaño, cuando venía -como Sonny Rollins en los 50- con un trío sin piano, es el contrabajo el gran ausente. Comparecen esta vez el baterista Simon Bernier y el teclista Arnaud Vilquin, un trío de rara adscripción instrumental. Y, con tan exigua formación, la cantante se explica a través de lances apasionados con los que hace scat e hilvana melodías por donde nadie lo haría. Y, para hacer diáfana su resolución, sus músicos exhiben también brillantes ocurrencias autónomas en los momentos de mayor velocidad rítmica.

La retórica de las canciones de Mina Agossi es la de una voz que se rebusca en los adentros, que acaricia la melodía y la lleva de la mano por los senderos del riesgo. Una voz que no tiene miedo de evocar las proezas de un saxo granítico, de una guitarra eléctrica desenfrenada. Composiciones propias, estándares y, tal como decíamos, hasta el bolero «Aquellos ojos verdes», de los maestros cubanos Adolfo Utrera y Nilo Menéndez. Todo eso liberado en una experiencia íntima. Cuando el alarde no es gratuito, el jazz puede hacerlo suyo. Y en el jazz de Mina Agossi hay alarde, muchos alardes de buen gusto.

Herencias de Abbey Lincoln

Hubo un momento, hacia la mitad de su concierto, en el que las formas de antecesoras como las mencionadas Sheila Jordan y Jeanne Lee se hicieron patentes en su canto. Y, aún más, las de Abbey Lincoln. Mina Agossi quiere ser un cedazo para el talante de todas estas mujeres y el objetivo la lleva a concebir un producto muy atractivo que, aunque radical, se acomoda bien al criterio de cualquier oyente.

Giovanni Guidi
📷 Álvaro López del Cerro © Madrid Destino. Cultura, Turismo y Negocio

La delicada pianística de Giovanni Guidi

Giovanni Guidi ha sido la razón sensible en este festival. En un momento de desanclaje de la belleza y de una cultura de lo ínfimo, este pianista insiste en la experiencia conceptual, en la sensualidad de lo imprevisto.

El programa de su concierto siguió una pauta espiritual y estética de filiación fonográfica bien dispersa. Empezó con «Trilly» y, sin transiciones, a través de un continuum, concluyó en el turno de propinas con «Bella ciao», la canción popular italiana que fue adoptada como un himno de la resistencia antifascista. Y, en medio de ambos títulos, «Over the rainbow», una pieza africanista con la rúbrica de Abdullah Ibrahim, y aquel clásico de Osvaldo Farrés, «Quizás, quizás, quizás», con forma de tango argentino. Guidi, con su sonoridad romántica y abstracta y su aire de genio dando el máximo frente al público, cautivó en este concierto a piano solo.

Con tanta minuciosidad, llevó las melodías por los escarpados terrenos del jazz de avanzada, nos mostró alguna que otra localización con los colores del romanticismo, y se detuvo en pasajes de carácter hímnico. El buen hacer de este maestro del ilusionismo pianístico casi consiguió que pasásemos del otro lado del espejo. Giovanni Guidi a solas con su magia, pleno y arrebatador.

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