Para sibaritas del buen gusto

Para sibaritas del buen gusto

El trío de la cantante-pianista Eliane Elias presentó anoche en Fernán Gómez su disco «Love stories»


La bossa nova es el samba vestido de jazz de la Costa Oeste estadounidense, una reformulación estética convertida en una de las corrientes llegadas desde Brasil con mayor pujanza en toda la música popular occidental, desde su difusión en los años 60 del siglo XX pasado.

Con Eliane Elias está garantizada la pervivencia del movimiento bossanovista, una escuela a la que dieron alas sobre todo Antonio Carlos Jobim y Joao Gilberto. Del primero fueron, anoche, en el Fernán Gómez, durante el concierto que Eliane Elias ofreció en JAZZMADRID, las canciones más aplaudidas.

Actividad creativa irrefrenable

Desde que se reveló en el seno de la banda Steps Ahead, esta pianista, compositora y cantante brasileña no ha cejado en el empeño de mantenerse en el plano supremo de la actividad creativa. En la actualidad, el tiempo ha premiado esa labor arrojando sobre ella un veredicto inapelable. Son ya casi cuatro décadas acumulando singularidad y no hay duda de que se trata del más preciado que imaginarse pueda. Eliane posee una complejísima técnica pianística, sus entregas como cantante no son precisamente superfluas, sino que, muy al contrario, a menudo alcanzan buena altura.

La estructura del recital que anoche se escuchó debería haber seguido el temario de «Love stories”, último álbum de la artista, pero, en realidad, fue una visita a la historia propia. El arranque se produjo con «Dulcinea», procedente del disco «Music from Man of La Mancha», y prosiguió con «Aquarela do Brasil», de Ary Barroso. Posteriormente, hubo paradas en «Voce», de Roberto Menescal, «Chega de Saudade», de Vinicius de Moraes, y, entre otras, «Come fly with me». Para ninguno de estos títulos, precisaba el set instrumental de muchos recursos y se disfrutó en un auditorio más apropiado que el de los lugares donde Eliane ha recalado en los últimos años. Y ese arropamiento que da la sala Guirau del teatro Fernán Gómez, de espléndida acústica, le cayó, quién lo duda, que ni pintado a la sutileza de las canciones.

Marc Johnson, un músico esencial

Eliane Elias aquieta la voz para entonar, como si buscase significados más hondos para las palabras, mientras sus músicos viven la ortografía al dictado. En el contrabajo está Marc Johnson, un personaje cuyo mesmérico pulso hace amena cualquier entrega. Y, para completar, Rafael Barata en la batería, un especialista en colocar toda clase de acentos con el máximo acierto. Y llega el clásico de Armando Manzanero «Esta tarde vi llover», trenzado con «Emily» y «I love my wife», de Bill Evans, y Eliane se recoge en su mismidad a piano solo.

Sin altibajos, el concierto ya había crecido algún tiempo antes cuando la pianista disfrazó de bossa el gershwiniano «Embraceable you». Sin embargo, la auténtica perla fue verla interpretar junto a su grupo, con una libertad que afianzaba la expresión, una versión multiforme de «Desafinado», de Antonio Carlos Jobim.

Eliane Elias es la fuerza tranquila. En un mismo hatillo aúna todo el jazz imaginable y las simbologías que siguen haciendo de la bossa una de las cadencias musicales más influyentes. Su concierto se hizo intransferible cuando, en el turno de propinas, atacó “So danço”. Para sibaritas del buen gusto. Original manera hacer avance de la primavera próxima hecha canciones.

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