Entre el flamenco y el jazz

Entre el flamenco y el jazz

El teatro Fernán Gómez acoge el estreno en Madrid del espectáculo «Flamenco Trane»


El baterista Guillermo McGill, su creador, escenifica estas canciones al frente de un grupo en el que destaca el saxo de Perico Sambeat

En Clamores, el trío estadounidense The Bad Plus invita a la afición a disfrutar de su espectáculo en la recogida atmósfera del club

Se inicia la semana final de JAZZMADRID con un concierto vivido en la frontera, en esa franja donde se diluyen las denominaciones de origen. Un territorio que no pertenece a nadie y que crece gracias al ayuntamiento artístico de dos identidades tan vivas como el jazz y el flamenco.

El trabajo del baterista Guillermo McGill se ubica desde hace años en esa encrucijada, y en el espectáculo que ahora presenta, «Flamenco Trane» ha vuelto a sumergirse en el turbión que se produce por la confluencia de ambos lenguajes. La obra fue presentada, con gran éxito, en Sevilla y llega ahora hasta nosotros en inmejorable estado de rodaje, con una banda que sintoniza plenamente con el proyecto.

Espectáculo transcultural

Decía Silvia Calado una vez que, ahora que tanto se debate acerca de lo inapropiado de la «apropiación cultural», resulta francamente agradecible la llegada de propuestas tan abiertamente transculturales como «Flamenco Trane». En su desarrollo, la afición tiene la ocasión de comprobar cómo la flexibilidad de un genio como John Coltrane asumiendo diversos estilos del jazz, se cruza con el flamenco hasta conseguir un espectáculo sin demasiados referentes.

Ingredientes muy variados

Guillermo McGill, que es un baterista virtuoso que quiere hacer siempre una música de colores, recurre en «Flamenco Trane» a todos los ingredientes necesarios para conseguir lo que pretende. Jazz, poesía, dramaturgia, cante y baile flamenco están presentes en la obra que se muestra. Todos son elementos que representan milimétricamente la personalidad del creador Coltrane, un personaje tan polifacético que no admite -desde el punto de vista de McGill- el homenaje con una sola música.

La poesía es evidente en su obra magna «A love supreme»; el flamenco está presente en «Olé», y el cante se ha querido ver en los cantos espirituales que debía escuchar el músico en su niñez, en Carolina del Norte, cuando tocaba el saxo alto en un grupo dirigido por un reverendo llamado Steele.

Improvisadores excepcionales

Estos son, básicamente, los argumentos que han servido para poner en funcionamiento un proyecto, que es flamenco liberado y también es jazz con apellido que mira hacia la tierra. En él, improvisadores felices como Marco Mezquida, Pablo Martín Caminero o Juan Diego Mateos le ponen volantes delicados a las melodías. Con ellos, Guillermo McGill luce como un mecanismo rítmico infalible. Y el resultado final luce agradeciblemente hermoseado por la caricia saxofonística de Perico Sambeat, uno de nuestros músicos más importantes.

Los hallazgos irán multiplicándose a medida que transcurra el concierto, cargando el clima y elevando el placer de los asistentes hasta el mismo nivel, cuando menos, que el gozo de los ejecutantes.

The Bad Plus en Clamores

El credo musical de este trío de piano incorpora con absoluta naturalidad clásicos del grunge y el rock, composiciones originales, estándares del jazz y alguna que otra obra clásica del siglo XX, en un proceso similar al que siguen las intuiciones de Medeski, Martin & Wood, o del trío del contrabajista Avishai Cohen.

The Bad Plus son el pianista Orrin Evans, que cubrió la baja en 2017 de Ethan Iverson; el contrabajista Reid Anderson y el baterista David King. Tres intérpretes con una biografía larga que dispone de férreos anclajes individuales en grupos como los de Kurt Rosenwinkel, Bobby Watson, Mark Turner, Dave Douglas o Anthony Cox.

 

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