Íntima y poética Patricia Barber

Íntima y poética Patricia Barber

Anoche la pianista y cantante de Chicago actuó en el teatro Fernán Gómez


En la mañana, los músicos de la Amaniel Big Band volvieron a demostrar, un año más, su amplio conocimiento de la historia del jazz


Era muy difícil no acertar con ella. Sobre el programa de la presente edición de JAZZMADRID gravitaba el presagio de un concierto singular, y eso fue lo que nos dio la pianista y cantante Patricia Barber. En este su regreso a Madrid, cantó y tocó el piano con la majestuosidad de las mejores. Y sus dos acompañantes en la sección rítmica embelesaron con una fórmula que, unas veces, extraía esencias de la alacena del cancionismo más intemporal y, otras, de un jazz de cuño inequívocamente avanzado.

Patricia Barber ha llegado al punto de madurez exacto; ése en el que se desdeñan los juegos de artificio y es el estilo personal el que fluye libremente. Con tan austeros elementos, volvió la artista a estrenarnos sensibilidad.

Dicción y persuasión: valores máximos

No cuenta con una voz de amplia tesitura, pero sus poderes están en la dicción, la persuasión, la sabia opción que ejercita en cada instante. Hizo arrancar su concierto, de manera directa, con la célebre composición de Dave Brubeck, «In your own sweet away», y su forma de propulsar la melodía en el piano cautivó de la cruz a la raya a cuantos pensaban que el instrumento solo era un adorno para sus canciones. Este estándar de la memoria es parte de un repertorio que, desde comienzos de este año, anda recogido en el disco «Higher». Música cuya sensible y poética estructura melódica pone a prueba las capacidades de sus dos acompañantes.

De la batería se ocupaba, con seguridad y mucho celo, Jon Deitemyer; del contrabajo Larry Kohut, un técnico para el que quedaba reservado el trabajo ornamental y el trazo fino. Su labor, tanto en los tramos alborotados como en los recogidos, lució anclada en lo tangible, haciendo del jazz cosa del presente y no mera repetición de esquemas trascendidos.

Modernos y clásicos

Y llegaron las canciones, palatinamente, de «Higher», y a todos pasmó Patricia con un tratamiento exquisitamente intimista y una voz breve, de contralto, siempre en perfecta conciliación con las notas escogidas al piano. Hubo espacio también para aquel clásico de Billy Page, «The ‘In’ crowd» que popularizase Ramsey Lewis, y todos apreciamos la maestría técnica precisa, aunque sin amaneramiento academicista alguno; como algo que brota de la realidad del presente, aun despegando de la tradición de un jazz moderno que ya cuenta con sesenta años de historia. Y es solo Patricia Barber quien puede interpretar con el único respaldo de la batería de Jon Deitemyer, aquel título de la factoría Disney, «Someday my prince will come», y continuar sin resuello con «Easy to love», de Cole Porter, sin que apenas percibamos el salto estético.

Cuando, en el final, entonó el tradicional «You are my sunshine», en la oscuridad del Fernán Gómez se encendieron todas las pupilas del auditorio. No ha podido elegirse mejor propuesta que este concierto para proseguir ofreciendo un panorama amplio y riguroso del jazz que, en estos momentos, elaboran las mujeres. Hubo emoción a cada instante. Y máxima.

Lección de historia con la Amaniel Big Band

En sesión matinal, a través del concierto de la Amaniel Big Band en el teatro Fernán Gómez, se pudo comprobar que sigue habiendo una estatura creativa en franca progresión entre nuestros músicos más jóvenes.

La formación nació en 2011, gracias a la iniciativa de uno de los profesores del conservatorio Amaniel, Juan Carlos López Fernández, que ofició como director orquestal y pianista, y la exhibición de los valores técnicos de sus componentes –y todos demostraron suficientes- no fue el único calibre de su medida. La búsqueda de rincones expresivos, distintos y personales, en diferentes repertorios -de Tito Puente, Miles Davis y Cole Porter-, fue la vara para medir su obra incipiente.

Este concierto representó un valeroso ejercicio de independencia por parte de cada uno de los veinte integrantes de esta big band. Y, por encima de todo, la continuación de una colaboración con el Conservatorio de Amaniel que, es de esperar, siga ofreciendo en adelante fructíferas vinculaciones con JAZZMADRID.

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