El jazz que no cesa

El jazz que no cesa

Herbie Hancock inaugura el encuentro en el Auditorio Nacional el lunes 28

JAZZMADRID, la cita imprescindible del otoño, mantiene su apuesta por la música de la diversidad


Un centenar de conciertos, presentaciones de libros, cine, actividades para niños, debates y conferencias, del 28 de octubre al 30 de noviembre.

Un magnífico muestrario jazzístico y un cartel de contenidos muy abiertos es lo que ha confeccionado en su presente edición el festival JAZZMADRID, convertido ya en la cita de mayor envergadura y más oropel entre las de su familia. Nombres como los de Herbie Hancock, Eliane Elias, Charles Tolliver, Mike Stern o Christian Scott destacan en su cartel. Por otra parte, como en años anteriores, el encuentro dispone además de un apretado calendario de actividades complementarias, definidas por su función y contenidos. Todas, al igual que los recitales, explican el hecho cultural, haciéndolo más comprensible y cercano.

Corresponde inaugurar, el 28 de octubre, al quinteto del veterano pianista Herbie Hancock. Muchas son las virtudes que caracterizan a este músico y, posiblemente, la más importante radique en haber contribuido en dar fondo y forma a la historia más vistosa del jazz de los últimos sesenta años. Hancock explica ahora la grandeza de esta música en compañía de cuatro socios que, por sí mismos, bien valdrían el desplazamiento al concierto; Lionel Loueke, Elena Pinderhughes, Justin Tyson y James Genus.

Todos los colores del jazz

Por ser la primera apuesta, esta formación es responsable de mostrarnos unos colores y unos modales musicales que, hasta el 30 de noviembre, el concurrente no dejará de disfrutar de forma ininterrumpida. La oferta es de lo más plural y sigue situando, como en anteriores ocasiones, a Madrid en el mapa del jazz europeo, codo con codo con citas tan veteranas y enjundiosas como las de Umbría en Italia, Montreux en Suiza, o el Jazzaldia de San Sebastíán, decano de entre los del continente. Un festival de ciudad y para la ciudad cuyo desarrollo volverá a producirse en diferentes espacios escénicos, si bien sus centros neurálgicos serán los escenarios del Teatro Fernán Gómez y Centro Centro.

El brillante programa del Fernán Gómez

Tan es así, que los conciertos que tengan lugar en ambos espacios sustanciarán la oferta madrileña. El indiscutible programa del Fernán Gómez se abre, en su mayor parte, al jazz que se elabora en el mundo en estos momentos. Ejemplos de estas corrientes hay muchos en el cartel, sin embargo puede que sean los conciertos del cuarteto del guitarrista Mike Stern y del teclista Jeff Lorber, la banda del trompetista Christian Scott, y los tríos de Eliane Elias y Patricia Barber, los más atractivos a priori. Cuentan, de hecho, con el beneplácito más incondicional de los especialistas y, seguramente, con el de cualquiera que los escuchen, sea cual sea su grado de conocimiento del jazz.

El piano está igualmente en el centro de varias jornadas, y el detalle se debe a comparecencias como las de Giovanni Guidi, y los regresos al festival del cubano Roberto Fonseca y de Moisés P. Sánchez, seguramente el músico más dotado de cuantos han proporcionado las recientes generaciones de jazzistas locales. Los tres últimos acaban de entregar disco a las tiendas y tienen el mismo contenido que ahora presentan sus responsables en exclusiva ante la audiencia de JAZZMADRID.

Sigue el desfile de estrellas

Un largo programa anuncia también la llegada a la escena del Fernán Gómez del trío Tapestry de Joe Lovano, con dos aliados que, igualmente, son cabeza de cartel: la ardiente pianista Marilyn Crispell y el baterista Carmen Castaldi. Y vienen tres intérpretes de enorme éxito en el panorama actual del jazz vocal femenino: la coreana Youn Sun Nah, la noruega Rebekka Bakken y la estadounidense Stacey Kent, que, debido al éxito que tuvo el año pasado, repite plaza.

La importancia del jazz local

Repite, también -y por idéntica razón-, el supertrío formado por el flautista-saxofonista Jorge Pardo, el bajista Carles Benavent y el baterista Tino Di Geraldo; tres artistas que siempre son recibidos por el público con aplausos de singular cordialidad. Son los manifiestos campeones del flamenco-jazz, especialidad musical que encuentra perfecto complemento en el estreno del espectáculo «Flamenco Trane», que protagoniza el baterista Guillermo McGill, con invitados en la formación como el saxofonista valenciano Perico Sambeat.

La cantera de Nueva Orleans

Ambos, junto con Moisés Sánchez y los tres conciertos matinales de las big bands de la Escuela de Música Creativa y los conservatorios de Arturo Soria y Amaniel, representan la aportación local a un cartel, que, en diferentes jornadas, completan el nuevo trío de la cantante Mina Agossi, y ese auténtico póker de ases en el territorio del blues que serán las presentaciones de las bandas del guitarrista-organista Lucky Peterson y de la pianista Marcia Ball. La música de esta última, especialmente, está caracterizada por su rítmica calcinante, de carnosidad muy evidente, que encuentra equivalencia con la que, desde la escena de clubes como Clamores y Galileo, ofertan otras formaciones de Nueva Orleans como Naughty Professor, la poderosa Dirty Dozen Brass Band, o el dúo conformado por el guitarrista John Scofield y el teclista Jon Cleary.

Blues, danza y vanguardia en Centro Centro

El blues igualmente está presente en el programa que ha confeccionado Centro Centro, contando con la guitarrista y cantante Susan Santos. Ella es la tercera interviniente en un cartel que se arranca con el espectáculo de danza que Lucía Marote le dedica a Ella Fitzgerald a modo de prólogo de uno de los eventos importantes del festival: la reunión del trompetista Charles Tolliver y el saxofonista Jesse Davis, que festejan la edición hace 51 años del álbum «Paper man». cuya titularidad conserva el primero.

Si alguien quiere saber qué es hoy la vanguardia en el jazz, bien le vale acudir a este recital. Y también al de la pianista Myra Melford, muy próxima a la filosofía abierta de la rebelde cantera de Chicago, donde, por cierto, creció la artista. El programa de Centro Centro se completa con las entregas del trío de la pianista Kontxi Lorente; del grupo de la flautista María Toro, una de las grandes revelaciones del jazz flamenco en estos últimos años; y la del el pianista cubano Omar Sosa al frente de un grupo compuesto por los alumnos más aventajados del Taller de Músics de Barcelona, una de las instituciones de enseñanza musical más prestigiosas de nuestro país.

La oferta de otros espacios

El atractivo carácter isócrono que tiene el jazz en el mes de noviembre en Madrid, permite que, mientras se desarrollan las actividades de Fernán Gómez y Centro Centro, las programaciones de otros espacios se crucen y superpongan, dando lugar a un mosaico en el que el visitante deberá escoger y acudir allá donde más le interese.

Conde Duque propone, en una parte de su cartel, una selección de fórmulas y maneras bien distintas del jazz hecho en suelo europeo. Así, a la música de la saxofonista británica Nubya García, se le suma la de Peter Brötzmann y Heather Leigh, un dúo de saxo y guitarra que hunde raíces e intenciones en la creación instantánea. Mencionable es, por su concepto, el Jazz para Niños de la cantante Noa Lur, los conciertos de los dos grupos seleccionados en régimen de residencia del presente año, y la excepción europea: la presentación a piano solo del cubano David Virelles.

Piano solo también en la sesión que ofrece en la sede del Instituto Francés el músico revelación, de origen martinico, Maher Beauroy. El Colegio Mayor SEPI, por su parte, quiere adentrarse en la historia del free jazz que se produjo en Madrid durante las décadas de los años 70 y 80, y, a tal fin, organiza una serie de actos, de entre los que destacamos la conferencia que ofrecerá el periodista Chema García Martínez con el ilustrativo título «Free jazz en Madrid: la otra movida».

Jazz en los clubes

Son numerosas, como se puede apreciar, las razones por las que Madrid no deja de respirar jazz en los treinta días de desarrollo del festival, y los clubes de la ciudad tienen también una cuota de responsabilidad en ello. Su programación es muy variada y abundante, por lo que, del programa propuesto por la Asociación la Noche en Vivo, se impone destacar que, en Galileo Galilei, por ejemplo, se rendirá un merecido homenaje a su «hermano» Bogui Jazz, que, recientemente, cerraba definitivamente sus puertas, tras catorce años de intensa actividad. Por lo demás, en este mismo club Galileo, comparece la cantante francesa Camille Berthaut, y en Clamores lo hacen Lizz Wright y Karrin Allyson. El comportamiento musical de estas tres vocalistas, decididamente contemporáneo, unido al vanguardismo que respira el nuevo cuarteto del guitarrista Marc Ribot y el trío Bad Plus, contrasta sobremanera con el clasicismo que caracteriza las siempre interesantes maquinaciones del contrabajista Ron Carter y las del trompetista Wallace Roney, los cuatro también convocados en Clamores.

AC Recoletos se suma este año a los festejos de JAZZMADRID y, en el transcurso de diferentes jornadas, realiza una retrospectiva de la obra del contrabajista Javier Colina. Una batería de conciertos especialmente recomendada para quienes deseen calibrar la calidad que puede tener el jazz hecho entre nosotros. Escuchar a Javier en esta antología de diferentes formatos y contextos, con músicos que le han acompañado a lo largo de su carrera, será una oportunidad única.

Jazz en los Distritos, Ciudad Lineal y CBA

En otros circuitos, como los del Festival de Jazz de Ciudad Lineal, el Círculo de Bellas Artes o la iniciativa municipal «Jazz en los Distritos», también se concentra una buena porción de propuestas que representan lo mejor de «nuestra casa». Ejemplo de ello son las actuaciones de los grupos del contrabajista Pablo Martín-Caminero, Horacio el Negro y el pianista Pedro Ojesto; el Ensemble Quartetazzo, la Bit Band o el grupo del saxofonista Iñaki Arakistain, entre otros.

Apretada agenda de actividades paralelas

Así es, en esencia, el cartel de la nueva edición de JAZZMADRID, que, además de disponer de un carácter atractivamente movedizo y vivo, localiza hechos diferenciales en la celebración de varias conferencias pronunciadas por diferentes profesionales y estudiosos del jazz; un debate acerca de la importancia que tienen los medios en la difusión de esta música; la presentación del último libro de Chema García Martínez; diversas proyecciones de películas documentales y la novedosa -y agradecible- aportación de la programación de Ámbito Cultural, una iniciativa del Corte Inglés, empresa con la que los responsables de este encuentro desean seguir estrechando relaciones en el futuro.

Apegado al paisaje de Madrid

Con este alambique sonoro, JAZZMADRID sigue configurándose como uno de los mejores certámenes subalpinos que el jazz es capaz de producir. Y, con todo, lo más importante acaso sea que se trata de un festival apegado al terreno que ocupa y que, seguro, no podría conocer desarrollo igual en otra parte.

Madrid y el jazz caminan tan unidos que, cuando alguna vez ha faltado el segundo, la ciudad pierde el perfil sonoro que viene caracterizándole de tiempo. El jazz aquí es música para el paisaje y no de paisaje. Música bien apegada a la realidad, música para la razón, para la inteligencia.

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