María Toro en JAZZMADRID: El ecosistema de la emoción

María Toro en JAZZMADRID: El ecosistema de la emoción

Anoche, la flautista presentó en Centro Centro los temas de su disco «Araras»


Una generación diferente de mujeres en el jazz muestran hace algún tiempo su talento. Son el resultado del cruce inevitable, y muy fecundo, entre la música de jazz de sus predecesores, el acervo tradicional del flamenco y las referencias rítmicas aprendidas de otras culturas contemporáneas. Una de estas artistas es María Toro, a la que le luce un buen año paseándose por escenarios muy variados con un disco nuevo bajo el brazo.

Se llama «Araras” y, anoche, la flautista gallega hizo presentación de sus temas en el marco de JAZZMADRID. El concierto tuvo lugar en Centro Centro, y María estuvo acompañada en su escena por tres músicos que, aunque no participaron en las sesiones de grabación del disco, supieron reconstruir a la perfección su mágico mundo sonoro. Sencillamente, para la flautista, esta complicidad es determinante a la hora de concitar las atenciones del público que acudió anoche al concierto.

Andamiaje sonoro flamenco y brasileño

El repertorio, lo más parecido a un canto a la reflexión, estuvo sustentado fundamentalmente en un andamiaje de piezas de sonoridad flamenca y alguna que otra de tinte brasileño, como «Você quer?». Y, también, en el tradicional gallego «A costureira», interpretado por María con una pandereta, en recuerdo a su procedencia gallega. Todos los títulos fueron leídos con sensibilidad jazzística diferente a la del disco y muchos apuntes nuevos, que, cuando emergían, le daban una vuelta al invento. Y éste fue, tal vez, el mayor mérito -y hay muchos más- del trabajo de la flautista.

Una alquimia creativa que María Toro jamás basa en la acumulación de los lenguajes jazzístico y flamenco, y sí en un discurso unitario en el que no se observan líneas divisorias entre ambas estéticas. Sencillamente, las dos fluyen de forma natural en la inspiración de su autora. Una jazzista de latido flamenco y, en general, tradicional, o, si se prefiere, una artista flamenca y del mundo con técnica de jazzista.

Una apuesta muy moderna

En cualquier caso, si nos centramos en la veta flamenca que alimenta gran parte de su música, la suya puede que sea la apuesta más moderna del flamenco renovado, tras Jorge Pardo y como consecuencia de él, y a todo ello contribuyó también el quehacer de sus acompañantes; gente que se entregó a conciencia en la labor de conseguir la tensión adecuada para cada tema, encendiendo así el piloto sutil de la ceremonia de encantamiento musical que fue construyéndose en la velada.

Mención muy especial, desde luego, para el pianista David Sancho y para el contrabajista Antonio Miguel. Y fue en temas donde la imaginación discurrió especialmente certera, “A las 7″, o las relecturas de “Que te ven los pájaros» y “Araras”, donde la temperatura de la sesión se saltó el horizonte, penetrando en ese espacio donde los artistas tropiezan a menudo con lo sublime.

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