Myra Melford: La razón sensible

Myra Melford: La razón sensible

Anoche, en Centro Centro, La pianista estadounidense ofreció a piano solo una degustación jazzística de primer orden.


Con el concierto del cuarteto de Herbie Hancock el pasado 28 de octubre, comenzó con muy buen pie esta nueva edición de JAZZMADRID, y anoche pudimos volver a ratificar que transcurren los días y su desarrollo conoce idéntica fortuna. Sobre la escena de Centro Centro, la pianista estadounidense Myra Melford, que, pródiga en conciertos de música improvisada y jazz, multiplica actividades en los cuatro puntos cardinales del mundo.

Particular modo de organizar las notas

Para esta creadora infatigable, la música no es exactamente el sonido ordenado al modo convencional que conocemos todos, y sí un muy particular sistema de organización de notas musicales que provocan emociones. Sentada ante el piano, entreteje cuánto va decirnos. Se concentra, parece claro que medita y, en todo su ejercicio, percibimos que no hay una sola idea melódica que antes no haya sido pensada. Ni sentida. Un despliegue de razón para la manifestación poética, para el lirismo.

Dinámica vanguardista

Myra Melford es una improvisadora excelente con una dinámica de trabajo muy próxima a la filosofía abierta de la rebelde vanguardia de Chicago, donde, por cierto, creció la artista. El programa escuchado incluía obras de filiación fonográfica dispersa, pero, quizás, las procedentes del álbum «Snowy egret» fueron las más frecuentes. Los dedos de su mano izquierda dedicaban todos sus esfuerzos a colocar el peso de los graves en las teclas del piano; los de la derecha buscaban sin cesar los huecos menos obvios para puntuar correctamente la melodía final.

Discurso libre, pero accesible

Constantemente inquieta, en ningún momento se plegó a ninguna concesión, a ninguna comercialización. La perfecta estructura de sus improvisaciones, el inusual y bello timbre de su piano, hicieron su discurso accesible aun en las más libres búsquedas. Melford no entiende el arte más acá de la revuelta, y hoy parece más decidida que nunca a demostrarnos qué clase de pianista es. Una de las voces más rigurosamente personales de la escena jazzística.

Myra Melford es una artista cuyo piano trabaja siempre todas las piezas del repertorio ofrecido como algo vivo, que es, probablemente, el detalle que mejor define su forma de enfrentarse a la música, haciéndola crecer continuamente por su lado más inasible, e interviniendo lo justo para dejar marcada la sustancia de todo el discurso y señalar los puntos de encuentro.

Recogimiento y desasosiego

Música impredecible, melodías mínimas, silencios elocuentes y ritmos, unas veces, intuidos, otras, fuertemente marcados. Furia y cerebro, recogimiento y desasosiego. Después de Camille Bertault, la presentación de Myra Melford en JAZZMADRID ha sido la segunda degustación jazzística elaborada por una mujer en este programa. Una artista con los atributos justos: disciplina, técnica e imaginación. Habrá que esperar ahora a la llegada de los innumerables nombres de mujer que contiene el programa, para hacer comparaciones o, simplemente -y así será sobre todo-, para disfrutar.

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