María Toro: Belleza y poderío

  • María Toro

© Álvaro López del Cerro

Anoche, la flautista compareció con su grupo en Fernán Gómez para hacer estreno de los temas del disco «Fume»

Una generación diferente de jazzistas sigue mostrando su talento. Y da una alegría muy grande comprobar cómo la afición se interesa por músicas que no siguen fórmulas ni clichés mercantiles. Elementos de flamenco y referencias rítmicas procedentes de otras culturas contemporáneas, conviven en armonía en el discurso central de la música de jazz aprendida de los predecesores. Una de estas artistas es María Toro, a la que, en prueba de las calidades comprobadas en la pasada edición de JAZZMADRID, los responsables de la muestra han hecho comparecer en el presente año en el teatro Fernán Gómez.

En esta escena presentó anoche su nuevo disco. Se llama «Fume», y, en su resolución en directo, María estuvo acompañada por varios músicos que supieron reconstruir a la perfección el mágico mundo sonoro que impregna estos nuevos temas. Una velada de néctar jazzístico aflamencado que no puede dejar insensible a ningún amante, no ya del jazz, sino de la música en general.

Música de identidades diversas

La apuesta estética entra de lleno, y por derecho, en el «mainstream» del jazz-flamenco actual elevado a la enésima potencia por el flautista Jorge Pardo. Los temas de «Fume» llenan el repertorio, pero también hay algún canto que otro a la reflexión. Paseos por el lado del flamenco más libre, sí, pero también incursiones en los catálogos de varias músicas populares del mundo. “A costureira», interpretado por María con una pandereta en recuerdo a su procedencia gallega, ofrece testimonio de esto último. Y “Seu Marco” también, con aires brasileños.

Con todo, lo importante es que cada uno de los títulos ofrecidos fueron leídos con sensibilidad jazzística diferente a la del disco. Una intérprete que cree en lo que hace y con la que el público se identifica plenamente. Los sueños de María Toro se están haciendo realidad. La amalgama de raíces de diferentes latitudes que ofrece su música, no se basa en la acumulación de los lenguajes con el jazz, y sí en un discurso unitario en el que no se observan líneas divisorias entre las estéticas. Sencillamente, todas fluyen de forma natural en la inspiración de su autora. Resumiendo: una jazzista de latido flamenco y, en general, tradicional, o, si se prefiere, una artista flamenca y del mundo con técnica de jazzista.

Acompañantes muy sólidos

Al éxito anoche contribuyó, inevitablemente, el quehacer del grupo acompañantes; tanto los músicos estables del cuarteto, como los invitados. Gente toda que se entregó a conciencia en la labor de conseguir la tensión adecuada para cada tema, encendiendo el piloto sutil de la ceremonia de encantamiento musical que fue construyéndose en la velada.

Mención especial para el pianista David Sancho y para el contrabajista Antonio Miguel. Y también para el invitado Miron Rafajlovich en la trompeta. Y fue en temas donde la imaginación discurrió especialmente certera, “La otra», o las relecturas de “Fume” y “A barata” en el turno de bises”, donde la temperatura de la sesión se saltó el horizonte, penetrando en ese espacio donde los artistas tropiezan a menudo con la perfección. A Pedro Iturralde, nuestro homenajeado este año en JAZZMADRID y músico que inventó el jazz-flamenco hace 53 años, le habría gustado.

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