Tino Di Geraldo: Irrepetible experiencia

© Álvaro López del Cerro

Anoche un abultado grupo de artistas y amigos del músico le homenajearon en el espectáculo «Dance Bal», en Fernán Gómez

Poco antes, en Centro Centro, The Machetazo estrenaron su álbum «A visión in a dream»

Quienes asistieron al concierto de anoche en Fernán Gómez, van a pasar tiempo contándolo. Se anunciaba homenaje a Tino Di Geraldo en clave de fiesta, y eso es exactamente lo que hubo, los organizadores cumplieron con su palabra en un espectáculo que concluyó con ovación de gala y público entusiasmado. No faltaron, entre otros, Yelsi Heredia al contrabajo, Manuel Machado en la trompeta, ni Javier Gutiérrez Massó “Caramelo”, al piano. Los dos últimos nos llevaron al séptimo cielo con sus lances y volvieron a acreditar su justa titularidad en cualquier banda que lidere Tino Di Geraldo. Y arrancaron, «Por Di Giraldiinas” y “Entre dos aguas” incluídos, para dejarnos boquiabiertos, y comenzó el turno de invitados.

Jorge Pardo hizo válidos todos los elogios que jalonan su carrera, y Carles Benavent tampoco decepcionó con su bajo multiusos. Tomasito, por su parte, nos regaló su estampa acalambrada en un baile descoyuntado.

Un espectáculo complejo y abierto

Espectáculos de homenaje se ven a menudo en nuestra escena. Pocos, sin embargo, con la complejidad y apertura musical de «Concert Bal». Creaciones que, partiendo de divertimentos en su mayor parte afrocubanos, se abren a la contaminación que generalmente llamamos rock, flamenco o jazz. La batería de Tino enredada con la políglota flauta de Juan Carlos Aracil, el saxo de Amable Martínez o el piano sin fronteras de “Caramelo”, cruzados por los vientos afrocubanos de Ramón González “El León” y Pedro Pablo Rodríguez en las percusiones. Y el trombón sacudió también sus divertidas síncopas gracias a la sabiduría de Joulien Ferrer.

Tino Di Geraldo es un músico que bien toma sus medidas y aquí demostró cómo puede abrirse a toda libertad; desde el lado de la afrocubanía y el jazz, pero -tal como decimos- también del flamenco o del rock. Y no nos despistemos, esta experiencia única en directo tal vez se haga carne en un disco próximo. Ojalá. En concierto fue única, muy especial. Tino Di Geraldo ha dado, con ella, en el centro de gravedad de toda la música que ha venido frecuentando desde sus inicios artísticos.

The Machetazo Foto: Álvaro López del Cerro

La solidez de The Machetazo en Centro Centro

Su origen les delata. Se trata de una formación que lleva tatuado con tinta indeleble el sello «vanguardia neoyorquina». Estilísticamente hablando estamos ante un quinteto educado y crecido en la ciudad de los rascacielos, que entronca con ilustres precedentes. Y, sin embargo, su tremendo poderío interpretativo y una evidente coloración rockera, les hacen merecedores de atenta escucha por parte de todo melómano inquieto que ve en los puentes terreno bastante más abonado para asentar raíces que en la misma tierra firme.

En The Machetazo abundan los pasajes psicodélicos en cuyo desarrollo estos cinco músicos escancian calidad técnica a manos llenas. El sonido también trae a la memoria a Sonny Sharrock e, incluso, a James Blood Ulmer. Y, en ocasiones, hasta Marc Ribot parece estar presente en la escena. Un quinteto, en fin, para minorías selectas, que dejará siempre convencido al oyente por su solidez. Y los recitados Edgar Allan Poe y Samuel Taylor Coleridge por parte de Helena Lanza, extraordinariamente originales. Tanto como los dibujos a carboncillo de Zaida Escobar, realizados en el escenario durante el concierto.

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