Una auténtica «delicatessen»

  • Javier Colina, Antonio Serrano y Borja Barrueta

 

Anoche, la música de Josemi Carmona, Javier Colina, Antonio Serrano y Borja Barrueta, hizo vibrar al público en Fernán Gómez.

Antes, el quinteto del altosaxofonista Roberto Nieva ofreció un espléndido concierto en Centro Centro

Fue un vuelo de altura. Ni sus más veteranos incondicionales recordaban algo similar, y hay que reparar que estamos hablando de un grupo organizado ocasionalmente, pero cuyos componentes cuentan con la gloriosa fama de poseer, individualmente, uno de los mejores directos que pueden verse entre nosotros. Para los propios músicos, seguramente fue el mejor concierto que han podido ofrecer en su carrera. Para los asistentes, también. Si existiese alguna grabación total o parcial, legal o no, de esta actuación, debería terminar en disco, aunque fuese abriendo una suscripción.

Desde la concepción misma del concierto -abierto y cerrado-, hasta la tremenda exhibición instrumental de cada uno de los músicos que llegaron a la escena de Fernán Gómez, pasando por la atmósfera que vivió la sala, todo fue algo completamente fuera de serie. Entremos en materia con Josemi Carmona y Antonio Serrano. Del primero, ya Paco de Lucía dijo que estaba llamado a redefinir su instrumento, la guitarra, en este siglo XXI. Josemi sigue abordando el flamenco desde una perspectiva ecléctica, abierta, haciendo avanzado el discurso tradicional.

Delirio tímbrico

Entre las muchas bondades instrumentales de este miembro de la dinastía de Los Habichuela, se cuela una abundancia de ideas sutiles que él deposita sobre una guitarra que parece que tuviera las cuerdas multiplicadas. Y todo ello estalla en un delirio tímbrico y lírico de raros antecedentes, cuando su entrega se encuentra con la del armonicista Antonio Serrano.

Pasa el tiempo, y no es fácil acostumbrarse al poder de seducción que tiene Antonio, un alumno avanzado de Larry Adler. Literalmente fantástico, tensando su comunión con la audiencia, mientras «dice» la melodía con su armónica. Belleza en la forma y en el fondo, sencillamente porque cualquier repertorio que Antonio Serrano afronte tendrá una amplitud y una calidad interpretativas absolutamente insólitas.

Rítmica de ensueño

Y, cada uno de los temas escuchados («Alegría de vivir», «Noites», «Rumba», «Danny Boy»…) tenía compás hasta en los silencios. Todos funcionaban como un reloj suizo, aunque siempre con alma. El contrabajo de Javier Colina es voluptuoso y firme, pero, antes que cualquier otra cosa, cerebral. Y Borja Barrueta, el músico de las piruetas imposibles, utiliza sus percusiones para ponerle las comas y los puntos al relato.

Cuatro músicos sin prejuicios, de ida y de vuelta. Gente que, yendo a su aire, traza nuevos rumbos, ante los que los asistentes al concierto solo pueden atinar a intercambiar miradas de perplejidad en pleno trance. Casi no hay palabras para contarlo. Conste solo, para los efectos que convengan, que, cuando llegó el turno de los bises con «Drume» y aquel «Zyriab» de la memoria de Paco de Lucía, un público privilegiado tuvo plena consciencia de estar viviendo un concierto irrepetible.

© CENTROCENTRO
Foto: Christian Campos

Roberto Nieva en Centro Centro

Un poco antes, durante el concierto de debut en Madrid del quinteto de Roberto Nieva en Centro Centro, se pudo comprobar que sigue habiendo una estatura creativa en franca progresión entre nuestros músicos más jóvenes. Y, entre el público, ilustres aficionados al jazz como el actor Clarke Peters, famoso por haber interpretado a Albert «Big Chief» Lambreaux en la telegénica serie «Treme», o a Lester Freamon, aquel policía que hacía muebles para casas de muñecas en «The wire», ambos títulos, por cierto, creación del productor y director David Simon.

Además de soplar el saxo alto con una fuerza y personalidad nada comunes, Roberto Nieva es un pensador que ayer ofreció un temario exclusivamente compuesto por composiciones propias, salvo un título, «Ascending», de su trompetista Jorge Vistel. En este repertorio se liberan conceptos rítmicos de una estructura que remite a los hallazgos del M-Base neoyorquino.

Temas como «I never was like that» o «One of those days», rastrean rincones expresivos, diferentes y personales, de los que van surgiendo improvisaciones que se desarrollan con mucho brillo instrumental.

Este concierto representó un valeroso ejercicio de independencia por parte de cada uno de los cinco integrantes del grupo. Y, por encima de todo, el feliz inicio de una colaboración con el programa AIE en Ruta Jazz que, en un par de jornadas, encontrará prolongación en la comparecencia del grupo de la cantante Myriam Latrece.

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